Mairym Cruz-Bernall, puerto rico
|
III
Te imagino con manos abiertas y brazos extendidos bendiciendo el día, a ver si los cielos se abren y dictan los comienzos de un nuevo universo. Hoy quisiera buscar un árbol que se dejara abrazar. Los árboles de mi ciudad le tienen miedo a las gentes, sus troncos son secos, altos, ásperos. No cobijan las hojas. Necesito un bosque para sentir la mañana y su olor a maicena. Necesito tanto un hombre-árbol, un árbol-hombre. Me inclino a bajar la cabeza y saludar las brisas de diciembre que ya han entrado en mi casa. Hace frío en mis brazos. Todos quieren que me corte el pelo, pero es mi pelo lo que me recuerda que soy salvaje. Busco un árbol que tenga ramas largas para cubrir mi cuerpo, que tenga melena abundante de hojas y semillas que caigan sobre mí. Hemos cumplido nuestra cita de años. Busco un árbol que sea testigo de este robo hacia la vida. Un árbol que me salve con sus raíces, que no se mueva.
|
Por lobitogabriel - 27 de Marzo, 2006, 14:47, Categoría: poesia
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
| |